El error más caro de Londres se comete nada más aterrizar: coger un taxi del aeropuerto al hotel.

De abril a noviembre las temperaturas son más moderadas.
El invierno no hay que descartarlo: fui en enero, me gusta el frío y lo pasé bien. Eso sí, anochece sobre las cinco de la tarde, así que el día cunde menos de lo que crees al planificar.
Y lo de la lluvia constante es más tópico que otra cosa: la semana que estuve no llovió.
Desde Gatwick al centro, alrededor de una hora en tren, y funciona bien. Lo que no hay que hacer es coger un taxi: es el error caro del primer día.
El metro pasa cada dos minutos como máximo. Y no hace falta comprar billete: pagas con la tarjeta bancaria en el propio torno y tienes viajes ilimitados durante el día, por un importe que a mí me salió en torno a ocho o nueve euros.
Londres se puede andar, pero las distancias son largas. Combina las dos cosas.
El Big Ben funciona de día y de noche. El London Eye, de noche. Y Camden Town de día, para recorrer sus mercadillos.
Para pasear, Camden y Notting Hill, por sus mercadillos.
Lo sobrevalorado: la comida típica de allí.
Se come y se cena antes que en España, más al estilo francés.
En Camden hay muchísima variedad de cocina de todos los países, y en los mercadillos también. Y en los supermercados hay opciones económicas que resuelven una comida sin problema.
Que Londres sea caro depende mucho de qué sitios elijas para comer y qué actividades hagas. Hay muchos puestos de comida a buen precio.
Los miradores gratuitos hay que reservarlos. Compruébalo antes de ir, que las condiciones cambian.
Si tienes dos días, el estudio de Harry Potter merece el rato: es una experiencia, no una visita.
¿Te falta algo de Londres? Pregúntale a Zali y te lo resuelve en la conversación.
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