El error de Roma se comete con hambre: sentarse en el primer sitio que encuentras, justo al lado del monumento que acabas de visitar.

De abril a noviembre, por el clima moderado.
Agosto lo evitaría por el calor. Además, con el Ferragosto cierran algunos locales y puede coincidir con alguna remodelación, aunque las atracciones turísticas siguen abiertas.
El Coliseo, la Fontana di Trevi y el Vaticano.
Para el Coliseo y el Vaticano, ve por la mañana: cunde mucho más. Y reserva con dos o tres semanas de antelación. Yo fui al Coliseo sin reservar y me comí la cola.
Al Vaticano no se puede entrar en tirantes. Es un código de vestimenta real, no una recomendación.
Roma se anda mucho, así que calzado cómodo. La ciudad tiene muchas calles pequeñas con mucha historia: merece la pena perderse por ellas.
Cerca de los sitios más populares hay restaurantes caros y de baja calidad. Se detectan mirando las reseñas: muchos las tienen muy malas y siguen llenos de gente que acaba de salir del monumento.
Planifica dónde comer con antelación. Es el error típico del que va por primera vez: entrar en el primero que encuentras.
Si llegas a cenar pronto, encontrarás poca oferta según el establecimiento; suele ser lo que les queda.
Y lo que se come es pasta y pizza, en todas sus formas.
Un recorrido en moto por Roma.
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